Sociedad

Miles de seminaristas y otros fieles se vuelcan con el papa en la Almudena

Madrid, EFE
20/ago/11 14:02 PM
eldia.es
El Papa Benedicto XVI Celebra La Eucaristía en La Almudena (JMJ)./

Madrid, EFE Miles de seminaristas y otros fieles han pasado la mañana en las inmediaciones de la catedral de la Almudena, bajo el sol de agosto, para saludar a Benedicto XVI y seguir la misa que ha oficiado en el templo, dedicada a los futuros sacerdotes.

Desde primera hora de la mañana, han comenzado a llegar personas de todas las edades para asegurarse un buen sitio desde el que poder ver mejor al pontífice.

Un fuerte dispositivo de seguridad controlaba el acceso de los asistentes acreditados a la explanada de la Almudena, donde la organización de la JMJ había dispuesto varios miles de sillas para seguir la Eucaristía en dos pantallas, aunque una cuarta parte de ellas, aproximadamente, ha quedado vacía, según ha comprobado Efe.

A las 09:15 horas llegaban obispos y cardenales, como Antonio Cañizares y el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, quien estrechó la mano e intercambió unas palabras con varios jóvenes que lo vitoreaban.

Entre la multitud, provista de los sombreros y abanicos naranjas y amarillos característicos de la JMJ, destacaba la presencia de cientos de jóvenes seminaristas, mientras que otros mil aguardaban ya en el interior de la catedral.

Dos de los que esperaban fuera, Michael Doody y Marc Homsey, de la diócesis de Leeds (Reino Unido), han comentado la importancia de la visita papal "en este momento de crisis económica y de fe".

Lo mejor es "contemplar a toda esta gente entusiasmada y unida para ver al papa", ha agregado Homsey.

Los congregados, que no perdían detalle de la retransmisión, han estallado en un sonoro aplauso, con gritos de "¡Benedicto, Benedicto!" cuando las pantallas mostraban cómo el papa salía del Retiro, donde ha confesado a cuatro jóvenes, para dirigirse a la Almudena.

Las campanas de la catedral han repicado con fuerza durante todo el trayecto de la comitiva papal, especialmente cuando el "papamóvil" ha entrado en el recinto exterior del templo entre un ondear de banderas vaticanas y ovaciones en un ambiente de emoción e intercambio de saludos entre el sucesor de Pedro y los fieles.

Después de ser recibido por Rouco, el pontífice se ha vuelto desde lo alto de la escalinata de acceso para saludar de nuevo a la multitud antes de entrar en la catedral, al tiempo que el alboroto se transformaba en silencio.

Uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia ha sido el de darse la paz, cuando los asistentes, de uno u otro país, se han estrechado las manos o se han abrazado.

Al finalizar la misa, se han repetido los aplausos y los vivas a Jesucristo, la Iglesia y el papa con lemas como "¡Soy adicto a Benedicto!" y, sobre todo, "¡Esta es la juventud del papa!".

El santo padre ha salido rodeado de autoridades religiosas y agentes de seguridad y, aunque se ha acercado a las vallas de seguridad, ha mantenido cierta distancia con los peregrinos.

A continuación, ha partido hacia la Nunciatura, mientras peregrinos, religiosos y todo tipo de creyentes lo despedían agitando pañuelos y banderas.

La celebración ha continuado en las proximidades con grupos que cantaban y tocaban la guitarra.

"Su visita es alucinante, volvería a venir a verle a pesar de la edad y de los problemas de salud. El ambiente ha sido estupendo porque se ha visto una juventud muy buena", ha explicado la toledana Florencia Romo, que no podía reprimir la alegría de haberlo visto.