Sociedad

Un chasnero en la corte de Benedicto XVI

Efrén Díaz (Vilaflor, 1979) dirige la Joven Guardia Suiza, conformada por sesenta niños de entre 9 y 15 años. Este peculiar cuerpo de seguridad, creado en 1982, tiene por misión acoger al Papa y hacer que se sienta como en casa.
HUMBERTO GONAR, Tenerife
21/ago/11 1:00 AM
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HUMBERTO GONAR, Tenerife

Hace ya tres años, cuando en 2008 Benedicto XVI anunció la celebración de las 26 Jornadas Mundiales de la Juventud en España, Efrén Díaz (Vilaflor, 1979) se puso en contacto sobre la marcha con un amigo que sabía estaba vinculado a la organización de JMJ 2011 y le comunicó que se ponía al servicio de la Iglesia para lo que hiciera falta, haciéndole saber que, por su condición de licenciado en Derecho, estaba dispuesto a escribir a máquina u otras necesidades de oficina. Días después recibió el encargo de que se pusiera al frente de la Joven Guardia Suiza, la sección juvenil del ejército que custodia al Obispo de Roma desde 1505, pero con la salvedad de que la única misión de este escuadrón que se defiende con la alegría de la infancia y la juventud es acoger al Papa y hacer que se sienta como en su propia casa, aquí en España.

La Joven Guardia Suiza no era extraña para Efrén, pues ya colaboró con ella en 2003. Este chasnero, que logró su licenciatura de Derecho en la Universidad de Navarra y que en la actualidad trabaja en el despacho madrileño de abogados Más y Calvet, recuerda que la Guardia Suiza infantil nació gracias a una iniciativa de un grupo de madres en 1982, cuando Juan Pablo II realizó su primera visita a España. En aquella oportunidad se reunieron ocho niños, ataviados con una réplica cuidada de los trajes originales que diseñó el artista Miguel Ángel en el siglo XVI -aunque alterando los colores, para no plagiar el uniforme oficial-. Ese año se encargaron de recibir al Santo Padre en la Nunciatura. Se imponía así el "carisma" de acogida que ha marcado las sucesivas ediciones en las que se ha movilizado un grupo de madres para renovar la Joven Guardia Suiza, que pese a su espíritu altruista y colaborador, disfruta de un trato distinguido. En 1993, se volvió a crear la Guardia Suiza, esta vez con diez pequeños, que se encargaron de acoger al Papa, que visitó España con motivo de la inauguración de la Catedral de La Almudena. La tercera experiencia de este particular "ejército de acogida" del Papa fue en 2003, la primera vez que tuvo contacto con el grupo el chasnero Efrén Díaz. Fue la última vez que Juan Pablo II vino a España. Efrén fue el encargado de contactar con la organización y que todo estuviera preparado para que la Joven Guardia Suiza estuviera al servicio del Papa. Entonces participaron 20 niños. En aquella oportunidad, recibieron formación y se prepararon para acoger a Juan Pablo II en el aeropuerto, en la recepción que ofreció, y participar luego en la despedida.

Aunque han pasado casi 30 años, 2011 es la cuarta vez que se "llama a filas" a la Joven Guardia Suiza. De 20 niños se ha pasado a 56. Bajo la dirección de Efrén se encargaron de saludar al Papa en el mismo aeropuerto de Barajas, donde estuvieron en la recepción.

Este ejército de infancia y juventud persigue la universalidad, y sus componentes han sido sometidos a un intenso año de formación desde septiembre pasado. Así, han combinado las reuniones en el salón de actos de la sede central de la JMJ, en San Juan de la Cruz, con sesiones para instruirlos en cultura general, historia, protocolo, seguridad..., concluyendo el pasado junio con una excursión para prepararlos físicamente a resistir altas temperaturas, como ocurrió ayer en Cuatro Vientos.

Con la colaboración fundamental de los padres, y de las modistas y costureras, Efrén Díaz encargó unas medallas conmemorativas exclusivas que "sellaba" su compromiso como guardia suiza. Tras la entrega de medallas, en la cima de una montaña, entregaron los uniformes a sus dueños en el anfiteatro del Colegio de Médicos de Madrid, donde Ramón y Cajal impartió sus clases magistrales.

Junto a la acogida del Papa en Barajas, el pasillo que le hicieron a su llegada a la Nunciatura y la despedida en el aeropuerto, prevista para hoy, la Joven Guardia Suiza protagonizó la noche del pasado jueves, recién llegado el Papa, otro acto "sobrevenido".

Ocurrió la tarde del pasado jueves. Antonio González y María José González andaban errantes por la calle Serrano. Mientras una multitud se agolpaba a ver al Papa, ellos estaban allí. El padre de un miembro de la Joven Guardia Suiza, para animarlos al verlos entristecidos, los invitó a ver al Papa en la Nunciatura, aunque ellos le explicaron que estaban allí por la intervención quirúrgica que tiene programada su hijo mañana, lunes. Tras varios intentos frustrados, la familia del pequeño Andrés -natural de La Orotava y residente en Santa Cruz- esperó a que el Papa despachara con el presidente Zapatero la tarde del jueves en la Nunciatura, el tiempo que el pequeño Andrés aprovechó para corretear y jugar con el papamóvil. El Papa hasta habló con los hermanos del pequeño -en alemán-. "Le tocó y le dio la bendición", contó su madre en Televisión Canaria, confiada en que haya sido la mano de Dios.