Sociedad

Médicos de La Candelaria revolucionan el tratamiento de los tumores oculares

El oftalmólogo Jorge Sánchez-Pérez y el oncólogo radioterápico Claudio Fuentes, ambos del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, investigaron en la literatura médica y buscaron legislación que les permitiera utilizar un tipo de radiación poco habitual, muy localizada y de poca profundidad.
EFE, Santa Cruz de Tenerife
23/ago/11 1:16 AM
Edición impresa

EFE, Santa Cruz de Tenerife

Dos pacientes con extensos tumores oculares, para los que se desaconsejaba la cirugía, han sido tratados con éxito en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria con ortovoltaje, una técnica de radioterapia cuyo uso para este fin en oftalmología no consta en la literatura científica mundial reciente.

El tratamiento ha sido ideado y aplicado por el oftalmólogo Jorge Sánchez-Pérez y por el oncólogo radioterápico Claudio Fuentes, quienes explican que este método convierte al Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria de Santa Cruz de Tenerife en un centro innovador a nivel mundial.

Los resultados de tratar con ortovoltaje (o kilovoltaje) este tumor ocular, en concreto la enfermedad de Bowen, han sido publicados en la revista médica estadounidense Córnea y serán presentados en el próximo congreso nacional de la Sociedad Española de Oncología Médica, que se celebra en octubre en Málaga.

El primer paciente tratado era un hombre de 61 años que presentaba enrojecimiento y la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo durante más de un año, y que resultó ser un tumor en forma de media luna que medía unos 13 milímetros de longitud y 9 de ancho.

La mitad de este tumor se extendía sobre la córnea y la otra mitad afectaba a la conjuntiva y ante el tamaño de la lesión, se consideró que la cirugía que se realiza habitualmente en estos casos podía presentar complicaciones.

Además, después de eliminar el tejido canceroso podría quedar una herida muy extensa y posteriormente se debería haber administrado quimioterapia, detalla Jorge Sánchez-Pérez.

Por ello el oftalmólogo comenzó a indagar en la literatura científica al tiempo que recordó que antes del cambio de legislación en cuanto al uso de material radiactivo en hospitales, en los Servicios de Oftalmología se utilizaba la betaterapia, un isótopo radiactivo, generalmente estroncio, que produce un tipo de radiación muy localizada y de poca profundidad.

Tras el cambio de legislación, este tipo de material sólo puede ser utilizado en los servicios de radioterapia de los hospitales.

Jorge Sánchez-Pérez decidió consultar la posibilidad de aplicar radioterapia en este caso con el jefe de Oncología Radioterápica del centro, quien se mostró de acuerdo, y el radioterapeuta Claudio Fuentes explica que esta técnica se corresponde con las primeras máquinas que se usaron en radioterapia.

No es un aparato de megavoltaje, como los aceleradores lineales, y la penetración que tiene es muy pequeña, pues irradia en superficie, con lo cual es "ideal" para el ojo y de hecho, en el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria se ha tratado con frecuencia la enfermedad de Bowen cuando afecta a la piel.

Aunque inicialmente puede haber temor por dar radiación en el ojo, Claudio Fuentes tiene amplia experiencia en este ámbito, pues incluso ha tratado a casi cien pacientes con degeneración macular senil, la principal causa de ceguera. El problema, explica, era calcular la dosis de radiación necesaria y se decidió dar un tratamiento hipofraccionado, es decir, catorce sesiones de 0,68 centésimas de segundo durante dos semanas.

Al respecto, Jorge Sánchez-Pérez detalla que tras analizar al paciente constató que ya con la primera dosis de radioterapia se eliminaron todos los folículos de crecimiento del tumor.

"El paciente ve perfectamente y el ojo no tiene señal alguna del tumor que padeció", precisa el oftalmólogo.

Posteriormente, comenta Claudio Fuentes, trató un segundo caso de enfermedad de Bowen en un paciente octogenario que ya padecía pérdida de visión, y que presentaba un tumor tan grande -casi un centímetro de grosor- que sobresalía del ojo.

También en este segundo caso, y con menos dosis de radiación, ha desaparecido completamente el tumor. Esta técnica implica ahorro de costes para la sanidad porque evita el uso del quirófano para este tratamiento, señala Jorge Sánchez-Pérez, aunque muchos hospitales se han desprendido de la instrumentación necesaria para el ortovoltaje y la han sustituido por aceleradores lineales.

radioterapia

Eficaz también para la triquiasis

El oncólogo radioterápico Claudio Fuentes indica además que también se ha utilizado de forma eficaz la radioterapia para tratar otra enfermedad oftalmológica, la triquiasis, que consiste en un crecimiento anómalo de las pestañas hacia el interior del globo ocular, lo que puede deberse a enfermedades crónicas o un accidente que provoque cicatrices en los párpados. Esto provoca que las pestañas arañen la córnea y la pueden llegar a "opacificar" causando ceguera.

El tratamiento convencional de la triquiasis es quirúrgico, que puede tener resultados dispares y no satisfactorios, pero en el Hospital de La Candelaria se ha tratado desde marzo de 2008 hasta el mismo mes de este año a siete pacientes con ortovoltaje sin efectos secundarios, ninguna señal de crecimiento de las pestañas y con una mejora considerable de su calidad de vida.

Actualmente el Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria es el único centro conocido donde se efectúan estos tratamientos.