Sociedad

Un hospital de Huelva retira la sonda a una paciente con un infarto cerebral

Bajo el amparo de la Ley de Muerte Digna de Andalucía, un centro hospitalario ha seguido la exigencia del hijo de una mujer de 90 años de retirarle la alimentación. La Junta autonómica ha negado que haya impuesto esta decisión y asegura que simplemente informó a los médicos del derecho de la paciente según la legislación.
AGENCIAS, Huelva
25/ago/11 1:24 AM
Edición impresa

AGENCIAS, Huelva

La Consejería de Salud de la Junta de Andalucía ha intervenido en la decisión de un hospital, el Blanca Paloma de Huelva, concertado, para que retirara una sonda nasogástrica a una paciente del centro en aplicación de la Ley de Muerte de Digna, según manifestaron fuentes de dicho departamento.

Sobre si el Gobierno autonómico obligó o no al centro, la consejera de Salud, María Jesús Montero, afirmó que la ley andaluza se está aplicando "con total normalidad en todos los centros sanitarios" y negó que se tuviera que ordenar al Hospital Blanca Paloma de Huelva desconectar a una paciente de 90 años con infarto cerebral. No fue "una orden, sino un contacto con el centro hospitalario".

Esta ley, que está vigente en la comunidad autónoma andaluza desde marzo 2010 y pionera en España, regula los derechos del paciente durante la última etapa de su vida y las obligaciones de los médicos que les traten, regulando expresamente la limitación del esfuerzo terapéutico, es decir que se retire o no se inicie un tratamiento en pacientes sin posibilidad de recuperación y prohíbe el prolongar de manera "inútil" la vida, conocido como ensañamiento terapéutico.

El centro se negó.- Este último es el caso de Ramona Estévez, la paciente sobre quien la Junta ha intercedido ante el centro hospitalario para que aplicara la ley y que se encuentra desde el pasado 26 de julio ingresada tras sufrir un infarto cerebral al parecer irreversible.

Según adelantó ayer el diario El País, fue el hijo de la paciente, José Ramón Páez, quien solicitó al centro la retirada de la sonda que le pusieron el día 4 de agosto al entender que con ella "la habían convertido en una máquina".

Esta situación vulneraba la voluntad que la paciente había transmitido para los últimos días de su vida por lo que su hijo decidió, con ayuda de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), interponer una queja ante la Consejería de Salud y el propio centro hospitalario, queja a la que la Junta respondió obligando al centro a retirarle la sonda.

El testamento vital.- Estévez ingresó el 26 de julio tras sufrir el infarto en el hospital público Juan Ramón Jiménez de Huelva donde los médicos, tras realizar un TAC, declinaron sondarla para "no martirizarla" porque "no sentía nada", si bien fue al ser trasladada al Blanca Paloma cuando los médicos optaron por la sonda como medida necesaria para alimentarla indicando a la familia que lo contrario estaba castigado con el Código Penal, por lo que esta accedió.

José Ramón Páez, el hijo de la paciente, aseguró ayer que se siente "contento" por la aplicación de una norma que "se debe respetar".

Páez explicó que su madre, aunque no había hecho testamento vital, algo que, tras lo sucedido, recomienda a todos los ciudadanos, sí había expresado que ante una situación así "no quería que se la sondara" y ha asegurado que existen testigos de ello ajenos a la familia.

El hijo de Estévez se mostró satisfecho por "haber cumplido el deseo" de su madre, aunque lamentó haber tenido que recurrir a la interposición de una queja para que se aplique una ley que "debe de respetarse".

"Habían convertido a mi madre, y así lo hice constar a los médicos y en el escrito, en una máquina de bombear sangre y, si técnicamente es posible, éticamente es inadmisible e inhumano", precisó.

Ejercer un derecho.- Con respecto al estado de salud de su madre, dijo que desde que se le retiró la sonda permanece con cuidados paliativos, "ya no recibe ningún tipo de alimentación, por lo que estamos esperando a que poco a poco su cuerpo vaya consumiendo sus propias energías hasta que descanse definitivamente".

Páez quiso dejar claro que "no tiene nada en contra del hospital", cuyos servicios considera buenos, sino contra la actuación del médico que no les dejó ejercer su derecho, según ha puntualizado.

Por su parte, desde la dirección del centro hospitalario de la Blanca Paloma, se precisó que por el momento no se va a hacer ningún tipo de pronunciamiento sobre el caso.

el debate

En contra de acortar la vida

La Asociación Nacional para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (Andoc) aseguró ayer que "dentro de un proceso de salud irreversible, hay que preservar la dignidad de las personas", después de que la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía haya mediado ante el personal médico del Hospital Blanca Paloma de Huelva para quitar la sonda nasogástrica que le pusieron a una mujer de 90 años el pasado 4 de agosto en aplicación de la Ley de Muerte de Digna, después de sufrir el 26 de julio un infarto cerebral que "se había convertido en un proceso irreversible".

Según informó el responsable de Comunicación de la asociación, Juan Manuel Molina, "hoy día existen tecnologías perfectamente desarrolladas que evitan el sufrimiento sin necesidad de acortar la vida de una persona". En este sentido, Molina aseguró que serían partidarios de esta ley "si se le dotara de presupuesto económico para que se le ofreciera al enfermo cuidados paliativos y no un acortamiento directo".

Tras la mediación de la Junta en el proceso, el responsable de comunicación de Andoc hizo hincapié en que "ninguna administración ni ningún familiar debe interpretar las leyes porque para eso están los jueces", por lo que puso en duda "la honestidad de la decisión tomada por la Junta y que no sea por motivos más allá de los económicos".