Sociedad
EEUU / CIENCIA

Investigadores analizan por primera vez polvo de superficie de un asteroide

Washington, EFE
25/ago/11 21:08 PM
eldia.es

Washington, EFE Los investigadores de todo el mundo han analizado por primera vez en la historia el polvo de la superficie de un asteroide que han podido comparar con el material recogido en la Luna y los meteoritos caídos en la Tierra, dentro del estudio de los orígenes del Sistema Solar.

La revista Science publica esta semana un especial con datos preliminares de seis estudios que están en marcha sobre el análisis del material recogido y traído de vuelta a la Tierra el año pasado por la sonda japonesa Hayabusa.

La nave no tripulada, cuyo nombre en japonés significa "halcón peregrino", fue lanzada en 2003 rumbo al asteroide Itokawa, descubierto por científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (EEUU) en 1998 y que recibió su nombre en honor a Hideo Itokawa, el pionero de la investigación espacial japonesa.

En 2005, aterrizó en la superficie de Itokawa, catalogado como asteroide de tipo S por su composición silicosa, para tomar muestras.

Hayabusa regresó a la Tierra en 2010 y desde entonces equipos de investigadores de todo el mundo han estado analizando su contenido.

Ahora comienzan a salir a la luz los primeros resultados comienzan, desde la relación con los meteoritos caídos en la tierra a los diferentes elementos a los que ha estado expuesto en el espacio.

El grupo del profesor Tomoki Nakamura, de la Universidad de Tohoku en Senadi, usó una combinación de potentes microscopios y técnicas de difracción con rayos X para determinar que el asteroide podría estar formado de pequeños fragmentos de uno mucho más grande.

Los investigadores descubrieron que las partículas recuperadas han estado expuestas durante un largo periodo de tiempo a unos 800 grados centígrados.

Pero para alcanzar esta temperatura un asteroide tendría que tener unos 20 kilómetros de diámetro y actualmente Itokawa es mucho menor, por eso "tuvo que formar parte de un cuerpo mayor y luego haber sido roto por un impacto", explica Nakamura.

Los asteroides son considerados los "restos" que quedaron tras la formación del Sistema Solar, por eso los científicos subrayan que su estudio es fundamental para entender nuestros orígenes, ya que albergan el material más antiguo del que se pueden extraer datos.

Por su parte, el profesor Misuru Ebihara de la Universidad Metropolitana de Tokio, junto con investigadores de Australia y EEUU, abrió los pequeños granos para analizar su composición mineral.

Los primeros resultados obtenidos por Ebihara indican que los granos de polvo han conservado un "récord" de elementos primitivos de la era temprana del Sistema Solar, que ahora los investigadores compararán con decenas de miles de meteoritos que han caído en la Tierra.

Otro de los equipos, que encabezó Akira Tsuchiyama, de la Universidad de Osaka, y del que formaron parte científicos de la NASA, analizó las estructuras tridimensionales de las partículas de polvo de Itokawa que comparó con las que se recogieron de la superficie lunar en la misión Apolo.

Descubrieron que el asteroide no ha sufrido tantos cambios químicos como la Luna.

"Lo bueno sobre el análisis de Itokawa es la gran cantidad de datos que podemos conseguir de una muestra tan pequeña", señala Michael Zolensky, del centro espacial Johnson de la NASA, que señaló que mientras los investigadores necesitaron kilos de regolito para los análisis de la Luna en estos últimos 40 años se han desarrollado tecnologías que permiten analizar partículas muy pequeñas.

Según los investigadores la superficie del asteroide ha sido erosionada por el impacto con otros asteroides, mientras que la Luna ha estado más expuesta a los vientos solares y a la erosión del propio espacio.

"Hemos obtenidos toda esta información con sólo unos nanogramos de polvo del asteroide", indicó Zolensky, que asegura que esta muestra "puede ser la Piedra Rosetta para los astrónomos".

En cuanto al tiempo que ha estado expuesto al espacio el asteroide, el profesor Keisuke Nagao de la Universidad de Ibaraki y sus colegas estiman que es de casi ocho millones de años.

Asimismo establecieron un vínculo directo entre los isótopos de oxígeno hallados en las condritas de los meteoritos encontrados en la Tierra, la mayoría procedentes de asteroides tipo S, como éste.

Un asteroide podría ser el siguiente destino del hombre en el espacio. La NASA ha anunciado su interés en volver a retomar la exploración espacial más allá de la Órbita Terreste Baja, que también incluiría un viaje a Marte para el año 2030.

EEUU / CIENCIA