Sociedad

Guardianes de la playa

Fernando Quintero, responsable de Cruz Roja en Las Teresitas, representa el perfil medio de los cientos de socorristas que cuidan a diario de los usuarios de espacios de baño en Canarias.
J.D.M.
13/oct/18 6:32 AM
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J.D.M.

L o primero es el rechazo de los estereotipos: "La serie de televisión de los Vigilantes de la playa nos ha hecho mucho daño al dar una imagen que no tiene nada que ver con la realidad". Es la declaración inicial de Fernando Quintero Luis (Santa Cruz de Tenerife, 1976), responsable, con su compañero Rayco Fuentes, de los socorristas de Cruz Roja en las playas chicharreras de Las Teresitas y Las Gaviotas. En al acceso 11 de la primera tienen su base, incluido un puesto médico.

Fernando, natural y residente en el municipio norteño de La Guancha, tuvo ayer una mañana diferente al ser festivo. Eso le permitió ahorrarse las habituales colas en la TF-5 que convierten en una odisea diaria de "dos horas" el trayecto entre su domicilio y el pueblo marinero de San Andrés.

Este amante del triatlón, de aspecto fuerte, producto del entrenamiento físico, llegó a la que es hoy su profesión "a causa de una operación de rodilla", aunque siempre ha tenido un componente "vocacional". Al estar en el dique seco aparcó su trabajo de carpintero de aluminio para estudiar socorrista acuático.

La práctica comenzó en el verano de 2004 en la playa de San Marcos, en Icod de los Vinos, como voluntario. Tiene también el título de técnico en emergencias sanitarias y el de patrón de barco.

Desde hace tres años y ocho meses ejerce como responsable de los socorristas en las playas de Anaga. En esta época, solo en las dos mencionadas entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde. En el verano, de junio a septiembre, el operativo abarca también Almáciga, Roque de las Bodegas y Benijo, de las nueve a las ocho.

A las 9:45 horas comienza la rutina de "uniformarmos y distribuirnos". Advierte de que "el trabajo no se limita al mar, aunque sea la zona primaria. Porque Las Teresitas no suele ser una playa de rescates acuáticos y también hay que atender una secundaria, la arena, y otra terciaria, los aparcamientos y espacios aledaños".

Fernando sentencia: "Aquí hay de todo y se ve de todo". Por ejemplo, apunta, "a quien asegura ser enfermero y cuando le pedimos el número de colegiado sale corriendo". Pero también "a los habituales, que suelen ir a caminar, muchos mayores, que nos conocen más que nosotros a ellos. Nos saludan por nuestro nombre y existe una relación".

Subraya que "estamos mal valorados porque se piensan que estamos aquí para coger el sol y pasear. Incluso los compañeros que llegan nuevos vienen con ese prejuicio, que se les quita con rapidez. Hay que estar bien preparados físicamente, pero también a nivel mental. La mayoría de los problemas son subidas de tensión, desmayos y demás, Tenemos tres desfibriladores para reaccionar rápido".

Fernando no necesita irse muy lejos para recordar servicios destacados: "Los más recientes son del pasado fin de semana: un semiahogamiento y un parapentista, accidentado y herido, evacuado en nuestra ambulancia".

Tiene claro que "la gente, sobre todo los extranjeros, se ahogan tanto en Canarias por desconocimiento y atrevimiento. Nuestra mar es complicada y la situación cambia en minutos. No le tengo miedo, pero sí respeto. En las playas de Anaga vienen las olas y en vez de pasarlas por debajo, saltan y cuando caen pierden contacto con el suelo y la corriente se los lleva, aunque sepan nadar".

En cuanto a Las Teresitas comenta: "Vemos a un niño mucho tiempo solo en la orilla y ya nos preguntamos donde estarán sus padres. O el típico señor que va tras el flotador que se le ha escapado al crío y cuando se da cuenta no puede volver y hay que salir a rescatarlo". O aquellos que "intentan pasar de Las Teresitas a Las Gaviotas por El Fonil y se quedan. El último fue un turista alemán". Para solventar estas situaciones se forman y trabajan los guardianes de la playa.

Durante el periodo estival, entre el 21 de junio y el 15 de septiembre pasados, Cruz Roja estuvo presente en 34 zonas de baño del litoral de Canarias (21 en la provincia tinerfeña y 13 en la de Las Palmas), con un despliegue de unos 160 profesionales contratados, apoyados por otros muchos voluntarios y voluntarias, con el perfil de socorristas, médicos, enfermeros, conductores, etc., que han velado por la seguridad y la salud de los bañistas, realizando 2.830 intervenciones sanitarias (1.529 en S/C de Tenerife y 1.301 en Las Palmas), lo que supone el tres por ciento del total de atenciones en todo el territorio nacional (más de 93.000 intervenciones en 300 playas). La principales causas han sido por picaduras, traumatismos leves, esguinces, luxaciones, erosiones, lipotimias y exposición excesiva al sol, entre otras. Pero más allá de la mera atención sanitaria, Cruz Roja lleva a cabo una importante labor preventiva, informativa y de sensibilización, con el fin de evitar los accidentes más habituales, extremar las precauciones en las zonas de baño y cuidar el medio ambiente. Al respecto, la institución ofreció cerca de 100.000 recomendaciones a pie de playa para promover actitudes seguras entre los bañistas.