Sociedad
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
Torra: "Estoy dispuesto a apartarme para que Puigdemont pueda ser investido" leer

Los Reyes Magos llegan hasta Nepal

La ONG canaria Educa Nepal distribuyó hace unos días suéteres entre los niños de las aldeas a las que llega su contribución solidaria en la vida cotidiana como un reflejo de la festividad de la Epifanía.
J.D.M.
5/ene/19 6:11 AM
Edición impresa

J.D.M.

L os Reyes Magos son magos, precisamente, por su condición de mágicos. Tanto que han viajado de aldea en aldea en Nepal para repartir suéteres a los niños que viven en las zonas más frías del país asiático. Lo han hecho con la colaboración de la ONG canaria Educa Nepal, cuyo responsable, José Díaz, lanza al viento su particular carta.

Curiosamente, siempre que se hace un reparto de material aparecen todos los niños, deseosos de recibir su presente. Desde la asociación aprovechan para "regañar, cariñosa, pero seriamente, a los que vienen muy poco al colegio y prefieren quedarse jugando en los campos o en los riachuelos por el camino". Lo asegura José Díaz, el grancanario que abandera hace años esta labor solidaria.

"Se dan situaciones, apunta Díaz, curiosas; padres que quieren un suéter para su hijo, aunque nunca venga a la escuela, o madres que se quejan de que mandan al niño al colegio, pero luego no saben que se quedan por el camino. Yo siempre deseando la perfección (hay un 70% de asistencia a clase) donde apenas se tiene qué comer y los niños se crían sin pautas de comportamiento o moralidad".

"Me pregunto, reflexiona Díaz, si quisiera ser ese niño sucio, con el pelo enredado de no lavarse en meses, que retuerce su cuerpo y estruja sus manos de vergüenza mientras le hablo de venir a clase más a menudo. Su sonrisa tímida me conmueve, su corretear me da envidia. A veces anhelo ser ese niño o permitirme la libertad para vivir más y pensar menos".

Desde Nepal, José pide a los Reyes "que despejen tantas dudas que me asaltan a veces, que pueda afrontar el miedo con aplomo y me permita a veces volar y corretear como los niños que me rodean sin estar siempre tan pendiente de cumplir objetivos, aún lícitos y nacidos del corazón".

Un deseo para pedir: "Vivir más y pensar menos. No ser tan perfeccionista y atender más a mi corazón y a la gente que tengo a mi alrededor, sin prisas, brindando a la vida serenidad y a mi gente escucha, una palabra de compañía, un abrazo...".

Díaz concluye: "Para todo el mundo con el sueño de que sea el corazón quien nos guíe y quien apacigüe esta cabeza loca. Un fuerte abrazo desde un frío Nepal".