Santa Cruz de Tenerife

Millán, a prisión para que no influyera en las víctimas

Efe, S/C de Tenerife
11/ene/17 6:25 AM
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La gravedad de los abusos sexuales, el riesgo de fuga y la posibilidad de que influyera sobre otros "testigos o víctimas" de su comportamiento son las razones que llevaron al ingreso en prisión comunicada y sin fianza del entrenador de atletismo Miguel Ángel Millán Sagrera.

Así figura en el auto dictado por la juez de Instrucción número 2 de La Laguna, Celia Blanco, que el lunes atendió las peticiones de prisión de la Fiscalía y de la acusación particular, tras una nueva denuncia por presuntos abusos sexuales realizada por un joven al que entrenaba.

En diciembre, el entrenador quedó en libertad porque el relato del denunciante se refería a "presuntos abusos, sin penetración, con lo que la pena no presentaba excesiva gravedad", explica la juez. Pero en la nueva denuncia de un joven todavía menor, que ha supuesto la prisión para Millán, los abusos son más graves y también las penas previstas para ellos en el Código Penal, ya que incluyen no solo "tocamientos lúbricos", sino la introducción anal de objetos y de un dedo, además de la exhibición de material pornográfico.

El auto indica que Millán disponía de un segundo domicilio en Tenerife, en El Porís (Arico), en el que "al parecer se llevaron a cabo abundantes actos presuntamente delictivos" contra el menor, entre ellos la exhibición de películas pornográficas. La magistrada constata en la declaración del menor "la gran influencia psíquica ejercida sobre el muchacho", del que Millán era "entrenador y confidente". Cuando el adolescente no accedía a sus pretensiones "era ignorado en los campeonatos", pese a que el atletismo era su pasión.

Su influencia sobre testigos o víctimas y el riesgo de fuga hacen necesaria la prisión del entrenador, argumenta la juez, quien señala que, aunque ya se le había retirado el pasaporte, la facilidad para moverse por Europa con el DNI y cierto arraigo del acusado en Marruecos aconsejan esta medida.

El subcampeón olímpico de Decatlón en Barcelona 92, Antonio Peñalver, confesó ayer que, a sus 48 años, aún arrastra problemas derivados del "silencio y la manipulación, y todas las consecuencias del abuso" que asegura haber sufrido por parte del exseleccionador nacional Miguel Ángel Millán. En declaraciones a Radio Marca en Tenerife, Peñalver manifestó que, cuando se enteró en noviembre de que un joven tinerfeño había denunciado por abusos sexuales a Millán, su antiguo preparador, sufrió "un shock" al comprobar que lo que él había vivido "se estaba volviendo a repetir".