Sucesos

La Fiscalía pide 85 años de prisión a un fotógrafo por abusos sexuales

El Ministerio Público le investiga por la presunta comisión de delitos sobre once menores con los que se citaba en el norte de Tenerife
Miguel Ángel Autero, Santa Cruz de Tenerife
9/abr/19 11:17 AM
eldia.es
Entrada principal a la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife./El Día

Miguel Ángel Autero, Santa Cruz de Tenerife

La Fiscalía solicita un total de 85 años de prisión para Pablo Jesús H. G., de 44 años, un fotógrafo tinerfeño detenido en noviembre de 2017 en La Orotava por la presunta comisión de los delitos de abusos sexuales, distribución de pornografía infantil, exhibicionismo y provocación sexual, y corrupción de menores de edad. El acusado, que se encuentra en prisión desde el mismo mes de su detención por los delitos que se le imputan sobre once víctimas, ya contaba con antecedentes penales por hechos de similar naturaleza por los que ya fue condenado de manera firme. En este sentido se da una circunstancia de reincidencia a efectos del procedimiento sobre el que ahora se procederá a la apertura de la vista oral en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. 

Por su parte, el letrado de la defensa del fotógrafo investigado, en cambio, niega de forma general los delitos que se le imputan a su patrocinado, lo que ha trasladado ya en su escrito de conclusiones provisionales a la Audiencia Provincial.

El Ministerio Público, además, considera que al procesado debe imponérsele una pena de 10 años de libertad vigilada una vez que cumpla la condena de privación de libertad, otros cinco años de prohibición de acercarse a menos de 200 metros de cualquier lugar de donde se encuentren las víctimas así como abonar 38.000 euros por los daños morales causados.

Según el escrito de acusación provisional de la Fiscalía al que ha tenido acceso El Día, el procesado Pablo Jesús H. G. “se sirvió de la condición de fotógrafo de determinados eventos sociales, se publicitaba a través de determinadas redes sociales como Instragram o Facebook bajo la denominación de P.J. Photos”, haciéndose ver como un fotógrafo experimentado. Añade el Ministerio Público que “contactaba a través de dichas redes sociales y por Whatsapp con chicos menores de edad a los que ofrecía sesiones fotográficas, con la promesa de crearles un book de fotos que les pudiera servir para iniciar o lanzar su carrera profesional como modelos”. Además, el fotógrafo les halagaba por las condiciones físicas que tenían y los convencía de su supuesta influencia para publicitarles y procurarles el acceso a tiendas de ropa con el objetivo de que les contrataran para campañas de publicidad.

La Fiscalía incide en que el investigado, lejos de limitarse a una actuación meramente profesional, con la intención de satisfacer sus más bajos instintos de naturaleza sexual y a sabiendas de que con quien estaba tratando eran personas menores de 18 años, en 2014 cuando el ahora investigado contaba con 40 años, utilizaba las sesiones individuales fotográficas para tener “contactos verbales más íntimos y de carácter sexual”, ya fuera por redes sociales o por Whatsapp solicitaba a los menores que se desnudaran íntegramente para posar ante él.

En el escrito de la Fiscalía se desarrolla el modo en el que, de manera generalizada, procedía el fotógrafo cuando conseguía que los menores se desnudaran. Aprovechando el “clima sexual” -destaca la Fiscalía-, el hoy acusado “realizaba a todos los menores solicitudes de naturaleza libidinosa, bien para que practicaran con él sexo oral, le realizaran tocamientos o bien mantuvieran relaciones sexuales completas con él, con penetración anal y venciendo las resistencias y voluntades” que los menores pudieran interponer.

El Ministerio Público abunda en que el encausado realizaba los reportajes fotográficos para recopilar material pedófilo realizándolos en lugares apartados para evitar la mirada o la intervención de terceras personas.

El procesado cometió diversos actos de esta naturaleza desde junio de 2015, días después de haber sido detenido nuevamente por el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional por varios delitos de corrupción de menores hasta el mes de noviembre de 2017, cuando fue arrestado por tercera vez, momento desde el cual cumple una medida cautelar de prisión preventiva.

Pablo Jesús H. G. ya había sido condenado en firme el 10 de febrero de 2010 a una pena de cinco años y cuatro meses de prisión por la comisión de los delitos de exhibición, provocación sexual y difusión, distribución y tenencia de material pornográfico. Dicha condena quedó extinguida el 30 de enero de 2017.

Modus operandi

El procesado, en la mayoría de los casos contactaba con los menores a través de las redes sociales, sin embargo, respecto a uno de los menores fue este, de 14 años, quien entró en contacto con el fotógrafo por los comentarios que había escuchado en el colegio sobre la posibilidad de hacer un book fotográfico sin que tuviera que desembolsar cargo económico alguno.

Luego, el investigado creó un grupo de Whatsapp en los que hizo partícipe a varios de los menores que estaban siendo víctimas de los abusos. En este grupo de mensajería, el fotógrafo enviaba imágenes de jóvenes desnudos y en algunas de estas se veía cómo mantenían relaciones sexuales “con el fin de mostrar a los menores las posturas que debían adoptar” para realizar el book fotográfico.

En otras ocasiones, el investigado contactaba con los menores por el sistema de mensajería de algunas redes sociales hasta que establecía cierto nivel de confidencias, trasladando luego las conversaciones a Whatsapp, donde también intercambiaba fotografías de contenido sexual. 

El fotógrafo, en todo momento y según el escrito de Fiscalía, conocía o sabía que los jóvenes con los que se comunicaba o a los que les realizaba fotografías eran menores de edad. De hecho, algunas de las víctimas apenas contaban con 14 o 15 años de edad cuando sufrieron los abusos.

A algunas de las víctimas, cuando se negaban a entrar en los juegos libidinosos del procesado, los acosaba hasta obligarlos a practicar diferentes actos sexuales con él, según sostiene la Fiscalía en su escrito.

Varios de los jóvenes que cayeron en las redes del presunto pederasta lo hicieron por las conversaciones que mantenían algunos de sus compañeros en los colegios o institutos a los que asistían en varios municipios del norte de Tenerife.