Venezuela
JUAN E. GUTIÉRREZ *

"El petróleo: la espada del Islam"


8/ago/02 3:36 AM
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EL PETRÓLEO como agente energético es algo más que un factor fundamental de progreso, es una condición indispensable del mismo, pues de él requieren tanto las naciones desarrolladas como los países en vías de desarrollo, pues si el suministro de petróleo fuera interrumpido, como ya ha sucedido, las condiciones de vida de la humanidad sufrirán un fuerte impacto negativo y la vida de la humanidad pudiera afectarse en un retroceso de siglos.

Este fenómeno ha contribuido a que en el mundo actual el petróleo tenga tanta relevancia y sea un elemento tan indispensable para el desarrollo de los países, en general, y para la vida humana, que durante los últimos cincuenta años se han producido por lo menos siete grandes crisis que han provocado desestabilización en el mundo y guerras en el Medio Oriente, que han tenido como origen el dominio de las fuentes del petróleo. Estas crisis han sido: la Segunda Guerra Mundial, la crisis del Canal de Suez, la crisis de Libia, el embargo petrolero árabe, la caída del Sha de Persia, la guerra de Irán e Irak y la invasión de Irak a Kuwait.

No han sido solamente estas crisis las que han afectado los mercados petroleros, pero sí las que han tenido más repercusión a nivel mundial. La Segunda Guerra Mundial estalla el 1 de septiembre de 1939 con motivo de la invasión a Polonia por parte de Hitler, a la cual se une Mussolini reestructurando al llamado Eje y posteriormente se incorpora el Japón. La guerra se origina por las necesidades que tenían estas naciones de disponer de espacios vitales donde proveerse de materias primas, alimentos y, sobre todo, de fuentes de energía a fin de sustentar sus ambiciosos programas de dominio y crecimiento. Por su parte, Japón, hundida en una fuerte crisis económica, tenía puesta su mirada en las riquezas petroleras de las Indias holandesas. Esta guerra tuvo sus más lamentables consecuencias en la pérdida de unos 66 millones de vidas humanas.

La crisis del Canal de Suez inició una serie de conflictos en el Cercano Oriente, cuyos efectos se dejarían sentir en los mercados petroleros internacionales con relativa frecuencia. La crisis fue provocada por las políticas de Nasser y condujeron al cierre, en dos oportunidades, del Canal de Suez. En el último bloqueo el Canal permaneció intransitable entre 1967 y 1975, acarreando profundas transformaciones en el comercio internacional al quedar interrumpida la comunicación entre el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo.

Nasser fue el primer líder árabe que comprendió que el petróleo podía ser utilizado como un arma política poderosa para conseguir los designios panarábicos. Con Nasser, el petróleo se convirtió en la espada del Islam. Aún sin terminar esta crisis surge un discípulo con la misma vocación mesiánica de su maestro: Muhamar-al-Gadaffi, y de esta forma Libia abre un nuevo capítulo de la serie interminable de episodios en los cuales el mundo árabe pone los recursos que proporciona el petróleo a la causa del Islam. Los problemas causados por Libia alcanzan proporciones dramáticas, pues el país se transformó en un factor desestabilizador cuyos tentáculos se extienden por todo el mundo, apoyando las más variadas causas terroristas y cuyo trágico pero abultado saldo de pérdidas humanas resulta difícil de contabilizar.

* Economista

JUAN E. GUTIÉRREZ *