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EN EL 225 ANIVERSARIO DE LA RSEAPT ALFONSO MORALES Y MORALES

Recuerdo de una visita al "Castillo-Museo" del Marqués de Tenerife


16/mar/02 21:55 PM
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ANTE MÍ, UNA instantánea tomada por José Arturo Navarro Riaño, a la sazón conservador de la R.S.E.A.P.T., en la entrada del restaurante "El Monasterio" de Los Realejos, donde ese año de 1980 nos reunimos para el almuerzo de confraternidad y posterior visita al "Castillo-Museo" de la familia Weyler-Sarmiento, unos anfitriones de lujo que nos mostraron con todo detalle su tan ilusionado proyecto al que se entregaron en cuerpo y alma, invirtiendo todo cuanto ganaba Fernando, en sus múltiples exposiciones y salidas a la Península y extranjero, para cubrir sus compromisos pictóricos, que inmediatamente invertía en su gran obra; este "bello Museo realejero" que hemos de mimar y ayudar para que siga perfeccionándose y dotándole del material de propaganda que una fundación de este tipo requiere; guías bien cuidadas, publicadas a todo color, folletos, etc., que muestren en todo su esplendor no sólo las bellas salas, sino la riqueza de su flora, en el parque que rodea a tan bella mansión, capricho de Luis Renshaw, hijo del cónsul norteamericano en Tenerife, que no lo viviera, vendiéndolo al súbdito inglés Remie Banquisset, quien lo habitara en compañía de su mayordomo Cecil Bisshop, a quien dejara heredero; siendo sus hijos los que lo vendieron al recordado amigo Fernando Weyler, nieto del que fuera capitán general de las Islas, Don Valeriano Weyler y Nicolau, quien estuviera entre nosotros desde abril de 1878 hasta diciembre de 1883, en que fue trasladado a las islas Baleares. Mas volvamos a la vieja fotografía que al contemplarla entristece nuestro ánimo, toda vez que, vista de izquierda a derecha de la misma, ya nos faltan Francisco García Fajardo, bibliotecario; Ruperto Pozuelo Ruiz, tesorero; Juan J. Déniz García, presidente de Comisión; Enrique Roméu Palazuelos, secretario; Estanislao Soriano López, vicesecretario; Sergio F. Bonnet Suárez, vicedirector, y nuestro director, Manolo Quintana Sáez; y aún dando batalla, José Sabaté Forns, presidente Comisión Intereses Económicos; doctor José Luis González, vocal comisión; José Rodríguez Ferrer, contador, y el que suscribe, en calidad de vocal 2º.
Un día cualquiera de la década de los sesenta o tal vez más cerca de los setenta, tuvimos la dicha de conocer a Fernando Weyler y López Puga (1925-1996), Marqués de Tenerife, ¡todo un señor!... elegante, impecable, sumamente cordial y bondadoso en "Tierra de Oro", una de las primeras zonas turísticas de Los Realejos, luego vendrían "Las Románticas", I y II y un sinfín de realizaciones, pues tan bella ciudad norteña es de las que está en constante expansión, puesto ello de manifiesto durante las celebraciones de su V centenario.
En dicha ocasión nos presentó a su gentil esposa, encantadora, María de las Mercedes Sarmiento Vega, siempre a su lado, formando una pareja entrañable, amén de ser una auténtica luchadora al frente del "Castillo-Museo de Los Realejos" (Tenerife), de la que era su directora y auténtica anfitriona de las seis enormes salas que por esas fechas configuraban el Museo realejero, el mismo que hoy, por mor de unas obras de ampliación de la autovía norteña, ha caído en desgracia, hablándose de su parcial desaparición, en lo tocante a su frondoso parque, zona de ocio, aparcamiento de guaguas y un largo etc.
Al recordar aquella tarde de julio de 1980 en compañía del Duque de Rubí y Marqués de Tenerife, Fernando Weyler, y su gentil y encantadora esposa, María de las Mercedes Sarmiento, anfitriones de excepción de tan cuidada visita, en la que tomamos distintas fotografías en los alrededores de "El Castillo", parque y otras dependencias, que hoy, al contemplarlas, nos producen un hondo pesar al observar los muchos que ya no están entre nosotros, pero de cuyo ejemplo tanto aprendimos; estimado Fernando Weyler con su Museo, fue consecuente con un bello pensamiento de Séneca, el escritor latino: "Debemos imitar a las abejas: separar las distintas cosas que hemos sacado de las diversas lecturas; y después, con atención de nuestro ingenio y de la mente, reunir aquellas cosas en un todo armónico".
EN EL 225 ANIVERSARIO DE LA RSEAPT ALFONSO MORALES Y MORALES